La trabajadora, para quien las acusaciones piden 18 meses de prisión, habría sustraído casi 5.000 euros a clientes y compañeras en s’Arenal.
La Fiscalía y el propietario de un hotel de s’Arenal piden una condena de un año y medio de cárcel para la antigua gobernanta del establecimiento por cometer 17 robos. La sospechosa supuestamente sustrajo casi 5.000 euros en efectivo y diversas joyas tanto a los huéspedes como a sus compañeras. En el juicio celebrado ayer, la mujer admitió dos de los hurtos y dijo que los cometió para forzar su despido, pero negó la autoría del resto. El caso quedó visto para sentencia.
Los robos se sucedieron entre abril y julio de 2023. La Policía Nacional abrió una investigación ante el «exagerado» número de denuncias presentadas por hurtos en el hotel, según explicaron los agentes en el juicio. Los primeros fueron en las taquillas de las camareras de piso, de donde desaparecieron 170 euros de cuatro empleadas.
En las semanas siguientes se produjeron otros 17 robos en las habitaciones de los huéspedes. En la mayoría de los casos el botín era dinero en efectivo que las víctimas habían dejado allí, aunque también se sustrajeron anillos, relojes y otras joyas. En total, se robaron casi 5.000 euros. El propietario del establecimiento explicó que sufrieron un importante perjuicio reputacional, ya que los afectados publicaron reseñas negativas del hotel en internet por los robos sufridos que afectaron a su imagen. El dueño del negocio llegó a contratar a un detective privado, que dejó dinero en una habitación a modo de cebo y consiguió grabar a así a la sospechosa cometiendo dos hurtos.
Estas imágenes llevaron a la Policía a detener a la gobernanta y atribuirle el resto de robos. Al ser arrestada, la acusada confesó y devolvió el dinero sustraído al detective, 390 euros que tenía escondidos en un cajón. La máxima responsable de la investigación policial admitió en el juicio que solo hay pruebas claras de la implicación de la gobernanta en esos dos robos y que del resto hay «menos indicios». No obstante, explicó que todos se producían cuando la acusada estaba trabajando. «Siempre libraba los sábados y entonces no se cometía ninguno», precisó.
La acusada, por su parte, solo admitió su implicación en esos dos hurtos y negó haber cometido los otros. Según explicó ante la magistrada, su intención era ser despedida, como así ocurrió tras su detención.
Tanto la Fiscalía como la acusación particular reclaman una condena de un año y medio de prisión por un delito continuado de hurto, así como que indemnice a los perjudicados y abone los casi 4.000 euros que costaron los servicios del detective privado.